|
La Ayahuasca,
también conocida con los nombres de Santo
Daime y Vegetal, es una bebida compuesta de dos
plantas, conjuntamente cocinadas durante muchas
horas. Contienen las sustancias psicoactivas,
DMT (en la Psychotria) y Harmina, Harmalina y
Tetrahidroharmina (en la Banisteriopsis). La DMT
es inactiva por vía oral y sólo
su mezcla con un inhibidor de la monoaminoxidasa
(IMAO) permite que el efecto psicoactivo se manifieste.
El descubrimiento de esa combinación sinérgica
entre las dos plantas es una de las realizaciones
etnobotánicas más significativas
de las culturas indígenas y uno de los
hechos que más ha intrigado a los científicos.
Referente a la toma de ayahuasca se habla de viajes
internos que golpean nuestros sentidos y despiertan
la conciencia. Estos viajes interiores se parecen
a las danzas inmóviles. Son viajes concentrados,
intensos, y para padecerlos no es necesario mover
un solo dedo. Esta planta medicinal llamada, en
su acepción Quechua, Ayahuasca, Soga de
los Muertos, se usa desde tiempos inmemoriales.
Sus poderes mágico medicinales han sido
celebrados mundialmente, y, entre sus propiedades
alucinógenas, se dice que es 40 veces más
poderoso que el LSD. Algunos investigadores, sin
mucho éxito, han intentado aislar el elemento
causante de las alucinaciones. Pero el misterio
persiste. Hace pocos años, un investigador
francés postuló la hipótesis
de que el ayahuasca podía curar la narcodependencia.
Y algo más osado, dijo que las imágenes
de serpientes que se repiten durante las tomas
reelaboran, de manera simbólica, la estructura
íntima del ADN. Los curanderos creen que
el ayahuasca cura, sana, limpia y, en fin, restituye
el orden a nuestra vida.
ANTROPOLOGÍA DE
LA AYAHUASCA
Diversos antropólogos
coinciden en señalar que las grandes civilizaciones
precolombinas del Amazonas ya utilizaban distintas
plantas sagradas. En sus relatos, algunos misioneros
españoles señalaron la existencia
de una escuela de iniciación y misterios
en la ciudad perdida de Vilacamba La Vieja, descrita
por ellos como "una abominable universidad
de idolatrías". Polari y otros autores
aseguran que realmente el ayahuasca se utilizaba
allí en algunos trabajos, rituales e iniciaciones
y que incluso se llegó a hablar de una
tradición profética propagada entre
los sacerdotes del Sol, la cual, a través
de la videncia producida por la Ayahuasca, había
previsto ya el fin de la civilización Inca.
A partir de ese momento la historia tiene una
laguna, cubierta en parte por los mitos y leyendas
de los pueblos indígenas del Amazonas que
simplemente mencionan una "liana de los sueños".
Actualmente son varias las festividades y rituales
que giran alrededor de la Ayahuasca. Los Tucanos
de Colombia la utilizan en el famoso Tukanoan
Yuruparí, ceremonia de comunicación
con los antepasados, base de una sociedad tribal
masculina y rito de iniciación a la adolescencia
para los varones. Los Zaparos la consumen antes
de cada evento importante. Los Jíbaros
también creen que hace posible la comunicación
con los antepasados y aseguran que bajo su influencia
el alma del hombre puede abandonar el cuerpo y
vagar libremente. Las mujeres la toman para comunicarse
y recibir consejos de Nungui, su diosa madre.
En Alucinógenos y chamanismo, el antropólogo
Michael J. Harener
constata que la realidad cotidiana del jíbaro
del Amazonas ecuatorial es considerada como una
"ilusión". La realidad considerada
como "real", no está sin embargo
ausente ni situada en una vida futura, sino que
es presente y actual: "La primera vez que
me puse a investigar entre los Jívaros,
en 1956-57, no valoré debidamente el impacto
psicológico de la bebida hecha con Banisteriopsis
sobre la visión de la realidad que tenían
los nativos; pero en 1961 tuve oportunidad de
beber el alucinógeno. Al encontrarme transportado
a un trance en que lo sobrenatural me pareció
natural, me di cuenta de que los antropólogos,
inclusive yo mismo, habíamos profundamente
subvalorado la importancia que la droga tienen
en la ideología de los indígenas."
Entre los Tucanos de Ecuador, "quien toma
la droga se siente impulsado por vientos poderosos
que el guía-chamán explica como
un viaje a la Vía Láctea, primera
parada en el camino al cielo". En la mayoría
de las tribus se cree que para ejercer sus poderes
el chamán se convierte en animal, preferentemente
en un felino. Algunos "pueden experimentar
pesadillas en las que son devorados entre las
garras de un jaguar, o en las que serpientes gigantescas
se aproximan para enroscarse en sus cuerpos."
Los curanderos yekwanas imitan los rugidos del
jaguar y los chamanes de los conibo-shipibos "poseen
grandes serpientes para defenderse en batallas
sobrenaturales contra otros chamanes poderosos."
Los brujos-chamanes de Perú, Colombia,
Ecuador, Brasil y Bolivia, utilizan este psicoactivo
para curar y diagnosticar enfermedades, para resguardar
a su pueblo del peligro,
para adivinar las tretas del enemigo o para profetizar
el futuro; pero en opinión de Schultes
y Hofmann, la ayahuasca
es más que un instrumento del chamán:
"Penetra en tal grado en casi todos los aspectos
de la vida de quienes la usan, que difícilmente
puede equipararse con algún otro alucinógeno.
Quienes la ingieren, chamanes o no, ven a todos
los dioses, a los primeros hombres y animales,
y llegan a comprender su orden social."
CURANDO
ADICCIONES CON AYAHUASCA
La comunidad de Takiwasi en Tarapoto, Perú,
ha sorprendido al mundo por su planteamiento poco
convencional de curar adicciones (http://www.mind-surf.net/drogas/adicciones.htm)
con la ayuda de la Ayahuasca. En plena selva amazónica
trabaja un singular equipo multidisciplinario
que enseña al adicto a valorar la dimensión
sagrada de las plantas de poder y a recobrar el
respeto por la naturaleza y por su propio cuerpo.
Este centro ha llamado la atención de muchas
personas por ser una ejemplo vivo y funcional
de la síntesis de la medicina moderna con
la medicina tradicional. Jaques
Mabit, un médico de origen francés
que tuvo acceso al conocimiento de diferentes
chamanes o curanderos de la zona, es el iniciador
de Takiwasi. Su propuesta es clara y valiente:
"que el paciente toxicómano entre
en el mundo de las plantas sagradas con la actitud
de llegar a un encuentro con el espíritu,
sin quedarse en una mera toxicomanía de
experiencias variadas que no logran conectar con
lo que en realidad cura y otorga sabiduría;
eso que algunos llaman Dios". Mabit llegó
a Perú hace 18 años para trabajar
en un convenio franco-peruano dirigiendo un pequeño
hospital. Allí colaboró con curanderos
que le decían que los espíritus
les enseñaban a través de la Ayahuasca,
de las dietas y de los retiros. Le aseguraban
que no entendería nada si no la tomaba,
ya que ellos sólo podían prepararle
la Ayahuasca pero el trabajo lo tenía que
hacer él, ya que la planta le enseñaría
directamente. Mabit dice haberla probado con entrega
y cautela: "tomar Ayahuasca fue una revelación
para mí porque se desgarró el velo
y vi que sí había otra realidad,
y una posibilidad de acceder y comunicarse con
esa otra dimensión." Asegura también
que en determinado momento "la voz, el espíritu",
le dijo que su camino era trabajar con adictos
toxicómanos y tres años más
tarde, en otra sesión de Ayahuasca realizada
en 1989, le llegó la confirmación
de que ese era el momento.
En la actualidad trabajan
principalmente con oriundos de la zona afectados
por la cocaína y algunos extranjeros, como
la mayoría son personas de bajos recursos
la mayoría no pagan. Takiwasi recibe algunas
donaciones y subvenciones de organismos internacionales
para el mantenimiento de cada paciente que les
cuesta alrededor de 500 dólares mensuales.
También publican una revista (Takiwasi)
e investigan sobre el uso de las plantas tradicionales
de la región. Para el Dr. Mabit, "un
toxicómano es una persona que busca, de
forma inconsciente, su propia iniciación
en el mundo espiritual; pero lo hace sin guía
y en malas condiciones, por lo que en lugar de
liberarse, acaba en el infierno".
La persona que se somete a un tratamiento en Takiwasi
trabaja con sus sueños analizando el material
onírico en dinámicas de grupo y
tiene entrevistas personales de psicoterapia clásica,
además de las actividades propias de la
comunidad terapéutica que son trabajo,
ergoterapia y deporte. Este proceso se complementa
con los retiros en la selva llamados "dietas",
que además de una dieta alimenticia libre
de sal e ingiriendo "ciertas plantas que
permiten reconectar con el mundo emocional",
conlleva el aislamiento de todo lo que pueda resultar
perturbador durante la experiencia con Ayahuasca.
En palabras de Mabit: "El adicto estará
solo con la Naturaleza, con el único cuidado
de uno de nosotros, que nos situamos a unos doscientos
metros. Hay una total soledad; y ahí surge
un trabajo de confrontación con uno mismo,
de introspección espontánea. En
la selva todo recobra un sentido. El adicto se
hace conciente de que más allá de
lo que ve hay un orden y de que no puede hacer
lo que quiere y cuando quiere, porque eso no es
la libertad". La dieta supone ocho días
de aislamiento total para luego volver al centro,
donde permanece quince días más
con control sobre ciertos alimentos o cosas que
no puede hacer. Después continúa
con la terapia y a los dos meses hay otra dieta.
En el esquema terapéutico primero se trabaja
con el cuerpo a través de la depuración
física; luego se trabaja la vida familiar,
las emociones, la afectividad, la seguridad; y
en la tercera etapa se aborda la parte espiritual.
(http://www.mind-surf.net/drogas/espiritualidad.htm).
La evaluación se hace de tres formas: una
la realiza el propio paciente a través
de sus visiones o sueños; otra la realiza
el equipo terapéutico bajo la guía
de la Ayahuasca y a través del trabajo
ortodoxo de diagnóstico clínico
físico y psicológico.
Manuel Almendro,
un psicólogo transpersonal que entrevistó
al Dr. Mabit en Tarapoto cuenta: "Cuando
uno está en Takiwasi y participa de su
comunión, se penetra en los caminos de
la sabiduría perenne.
La vieja alquimia, los procesos chamánicos
(http://www.mind
surf.net/drogas/chamanismo.htm), las enseñanzas
orientales y cristianas parecen unificarse en
este lugar que constituye un arquetipo del proceso
para salir de la pecera". A propósito
de la psicología transpersonal, el mismo
Mabit asegura que ésta es una de las herramientas
más útiles para revisar los instrumentos
conceptuales que se utilizan tanto en la medicina
académica como en las ciencias sociales
para comprender las medicinas tradicionales: "Las
nociones de bio-energía, el cerebro holográfico
de Karl Pribam, los campos morfogenéticos
de Rupert Sheldrake y la psicología traspersonal,
por ejemplo, pueden constituir pistas a explorar
para profundizar un campo que nos queda ampliamente
desconocido."
En el ensayo "El cuerpo
como instrumento de iniciación shamánica",
el Dr. Mabit relata sus experiencias iniciáticas
en la cosmovisión andina y confiesa que
"para un médico formado en una universidad
francesa, educado en un medio formal, racionalista,
positivista, el acceso a un nuevo pensamiento
exige una gimnasia mental muy exigente".
Pues se nos enseña que lo mental tiene
que ver con el cerebro o el sistema nervioso y
en base a ello ha estructurado especialidades
como la psiquiatría, la psicología,
la psico-farmacología, etc. En cambio,
el chamán nunca se refiere a esta dualidad
de cuerpo y mente sino que "evoca únicamente
el cuerpo, como receptáculo a la vez de
la materialidad como de la psique" y agrega
una tercera dimensión, la del espíritu,
que trasciende a ambas y constituye la esencia
del ser humano. El espíritu está
encarnado, preexiste al ser humano y no depende
definitivamente de él, "es inmaterial,
inalterable, trascendental y por lo tanto permanece
cuando desaparecen cuerpo y mente... no tiene
localización en el espacio-tiempo de Euclides,
pertenece al tiempo-espacio mítico caracterizado
por su infinidad, su eternidad que en otros términos
diríamos como a-temporal, carente de la
noción de distancia y de duración."
Dentro de esta cosmovisión, el individuo
tiene por única posesión, durante
su vida terrestre, su propio cuerpo y éste
"constituye la materia prima que permite
acceder a la plena conciencia, al espíritu
realizado e iluminado si es que se utiliza en
forma correcta".
Es por ello que los chamanes
con quienes Mabit trabajó le dan mucha
importancia a la limpieza y funcionamiento óptimo
del cuerpo, pues las "energías perturbadas"
provocan disturbios a la vez físicos y
mentales. Le asombra que para ellos un disturbio
mental requiera en primer lugar de un cuidado
físico: "Nos encontramos al punto
exactamente opuesto a las técnicas convencionales
de psicoterapia que se mantienen generalmente
a distancia del cuerpo (control de la transferencia
y contra-transferencia) y se focalizan en la mente,
el discurso del paciente, el logos, la palabra,
el verbo."
Bajo este enfoque comprende también
las restricciones relacionadas con la utilización
de las plantas sagradas en el contexto chamánico:
La toma de Ayahuasca para fines curativos o iniciáticos
supone una serie de reglas muy estrictas, períodos
de aislamiento en la selva, ayunos, dietas, evitamiento
del sol, de la lluvia, del contacto con el fuego,
la abstinencia sexual, el evitamiento de olores
fuertes, dieta sin sal... Todos esos métodos
no son meramente simbólicos, no constituyen
una manera metafórica de concebir la vida,
una simbología con alcances culturales...
sino expresan un conocimiento sumamente fino y
elaborado del manejo del cuerpo, un conocimiento
también de los riesgos, de los peligros
de la intoxicación descontrolada para la
cual existe todo un cuerpo de técnicas
preventivas y de emergencia.
Dice Mabit que la ingestión de la ayahuasca
induce "nuevos estados mentales sin pérdida
de la consciencia, sin desubicación en
el espacio-tiempo, sin desvanecimiento de la identidad
de sí mismo, sino más bien una amplificación
de esa, una superación del ego freudiano
al gran EGO impersonal (ELLO) en el cual el mundo
mítico presenta cualidades siempre ambivalentes
(y no
ambiguas)"; restableciendo así la
continuidad con el macrocosmos. Y es entonces
cuando uno puede "comunicarse con las 'energías,
fuerzas, espíritus, genios o ángeles'
que animan la naturaleza, las plantas, los animales
y el mundo calificado en forma abusiva de inanimado".
En opinión de este
médico-chamán, "los sueños
y las visiones inducidos por el ayahuasca son
representaciones de la realidad profunda que tienen
un carácter pedagógico para quién
sabe manejarlas", y sólo son accesibles
con el enfoque del cerebro derecho, pues la interpretación
racionalista del cerebro izquierdo los reduce
a conceptos folklóricos o simplemente poéticos
que a final de cuentas "son traducidos como
un conocimiento vano, inútil e ineficaz".
FÍSICA
CUÁNTICA Y AYAHUASCA
Fred Alan Wolf
es un investigador científico poco convencional,
que de mago ilusionista pasó a convertirse
en doctor en física teórica. Este
estadounidense es autor de diversos libros como
Parallel Universes y ha pasado varios años
de su vida conviviendo con chamanes e investigadores
del tema en Gran Bretaña, Suiza, Estados
Unidos, Brasil, Perú y México.
Después de un viaje a Perú en 1989,
durante el cual tuvo diversas experiencias con
ayahuasca, escribió un nuevo libro titulado
La Búsqueda del
Águila. En él reconstruye
sus relaciones con el Chamanismo y da cuenta de
su comprensión paulatina de las coincidencias
que encontró entre éste y la física
cuántica, la psicología y la ciencia
moderna en general.
La interesante forma narrativa que escogió
Alan Wolf para contrastar estas hipótesis
con sus experiencias vivenciales fue entretejer
tres historias distintas: la trama de una película
que vió en Lima basada en las aventuras
de dos personajes que toman Ayahuasca; su propia
historia, la cual describe en función de
los lugares a los que fue, lo que vio e hizo en
ellos; más el
desarrollo de la idea de una nueva física
de la conciencia para explicar algunos de los
acontecimientos que observó y experimentó.
Wolf dice que aunque tal vez se vea en aprietos
al sugerirlo, le parece que el mundo occidental
"debe empezar a tener un punto de vista más
tolerante con respecto a las substancias sagradas
y productoras de visiones, en particular
cuando dichas substancias se toman bajo la guía
de un chamán; una persona con conocimiento
sobre el mundo de las plantas." Anticipándose
a sus posibles críticos, Wolf advierte
que no puede "siquiera concebir la ingestión
de las plantas como algo recreativo", ya
que desde su
perspectiva sería peligroso hacerlo. Sin
embargo cree que la Ayahuasca puede ser utilizada
por la profesión médica, "con
la participación de Ayahuasqueros",
para sanar muchas enfermedades mentales/corporales
graves:
"Mis pensamientos
se dirigen al gran número de adictos a
las drogas de nuestras sociedades modernas. Creo
que un programa controlado de viajes con Ayahuasca
para los adictos a las drogas podría llevar
a la cura de la adicción.
(http://www.mind-surf.net/drogas/adicciones.htm)
Creo también que la Ayahuasca puede ser
útil para curar la Depresión. Pienso
en especial en la recuperación de muchos
veteranos de la guerra de Viet Nam, a los que
entiendo, sufren graves tensiones mentales".
Este físico galardonado con el American
Book Award por su obra Talking the Quantum Leap
encuentra que "el estado chamánico
de conciencia, tal como lo ponen a nuestro alcance
la ayahuasca u otros medios de inducir una conciencia
chamánica, permite a la persona verse a
sí misma bajo una luz mítica. Dicha
visión proporciona un sentido de la compasión,
una conexión con toda la vida; una nueva
razón de existir."
EXPERIENCIA
PERSONAL
La primera vez que tomé no dimensioné
el cambio profundo al cual sería invitada.
Hay un antes y un después, un volver a
nacer en este mundo, más conciente y más
feliz. En estos viajes puedes descubrir la razón
del porqué estás enfermo. Puedes
ir descubriendo, con un trabajo metódico
y serio que rol te toca llevar en esta vida. La
toma de Ayahuasca se presenta como una opción
diferente para iniciar una búsqueda de
respuestas más profundas.
Son viajes Profundos con un significado que es
difícil de describir en palabras. Recuerdo
que en mi primera toma fui llevada hacia un mundo
desconocido, donde todo tenía rostro, cada
cosa que pasaba estaba íntimamente relacionada
conmigo. Esa vez yo fui limpiada. El sabor se
hacia insoportable. Las náuseas no paraban,
y esa sensación de caer en un abismo se
repetía a cada instante. Según lo
que se me dió a entender, había
pasado por un proceso de purificación.
Una preparación previa a todo el universo
de información que estaba esperando a que
yo despertara. No hay limites para ver...Muchas
veces me pregunto que es real o irreal. Pero siento
que la etapa de experimentación con mi
ser más intimo, con mi conciencia, ha sido
la forma más clara de encontrar las respuestas
que andaba buscando. Y fué así,
fueron viajes maravillosos en donde me dí
cuenta de que no estamos solos, que aquel ángel
guardián de nuestra infancia, existe. Que
nos cuidan. Y que si abres una puerta al amparo
de la luz, de Dios, de la energía, o como
quieras llamarle, se te abren más y más
puertas...Que este universo es aún más
grande de lo que se ve. Y que si quieres despertar
tu conciencia, está el camino hecho, solo
debes querer hacerlo. Despertar conciencia no
debe parecerles algo hippie o un concepto "volátil".
Estar despiertos,
es estar concientes de lo que decimos, de lo que
pensamos, del lugar en donde estamos, de la vida
que nos tocó vivir, del porqué estamos
acá y hacia donde vamos. De parar las antenas
como digo yo, y saber que a nuestro lado aunque
no veamos a nadie, hay todo un mundo oculto lleno
de maravillas. Ser concientes de la sencillez
de las cosas, de la cercanía del prójimo,
de que todo es una cadena. Ser concientes de que
el amor y que aquellas cosas que llamamos buenas,
son el camino a la felicidad y al entendimiento.
La Ayahuasca es sólo
una herramienta para lograr esto. Una vez canalizada
la energía, todo depende de tí.
Puedes lograr el mismo efecto, tener las visiones,
y recibir los mensajes en cualquier momento. Te
transformas en una especie de antena que recibe
mensajes en onda corta. Sólo hay que saber
canalizar la energía y meditar al amparo
de la luz Divina...
:::::
>subir<
Gracias a los amigos de
http://www.mind-surf.net por facilitarme material
para realizar esta nota.
Nota realizada por
::
Paola Benavides ::
|