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CONCIENCIA
MAYA
Vivir, entrega experiencias y registros,
que van construyendo una conciencia colectiva.
En este momento histórico, comenzando la
era de acuario aparecen oráculos en los
que nos apoyamos para abrirnos y conocernos. Aquí
surgen Los Mayas, quienes legaron una conciencia
de integración con lo natural, haciendo
que la palabra sincronicidad, cobre un sentido
trascendente. Los Mayas han sido un misterio para
la humanidad. ¿Por qué abandonaron,
sin motivo, sus ciudades en el siglo IX, dejándolas
intactas? ¿Cómo una civilización
"aislada" y que carecía de telescopios
realizara tales cálculos astronómicos
y creara un calendario perfecto? ¿Cómo
una civilización de silvícolas,
en el siglo III inventó el cero, sofisticación
matemática que llegó a Europa en
el siglo XII? ¿Cómo pudieron predecir
el final de los tiempos para el 2013 de nuestra
era? Un acercamiento a la conciencia Maya, la
encontramos en los Yaqui en México, compartiendo
la misma raíz Nahuatl. Con poblados diseminados
en Puebla, Veracruz, Hidalgo, Estado de México,
Guerrero, San Luis Potosí, Distrito Federal,
Tlaxcala, Morelos y Durang. Con 21 variantes lingüísticas,
su religión reconoce y respeta la "psiquis"
de toda la naturaleza (nahualismo). Encontrando
conciencia en una montaña, un río,
el mar, las nubes, los animales, y todo lo que
expresa "el pensamiento del sol central,
o Hunab-Ku (dios central maya)". Más
que una civilización, es una concepción
de vida.
HISTORIA
Los mayas abandonaron sus
ciudades y se insertaron en pequeñas tribus,
en regiones de los actuales México, Honduras
y Guatemala. En el siglo XVI, fueron casi exterminados,
quedando pequeños grupos que guardaron
su historia por tradición oral. En 1562,
el obispo de Landa, quemó innumerables
libros y destruyó esculturas y obras de
arte. Derribó piedra por piedra los templos
piramidales de Izmal, centros de peregrinación,
para construir Iglesias y Catedrales. Este "acto
de fe" del obispo motivó que tuviera
que reportarse ante sus superiores europeos. En
1572, el papa Gregorio XII llamó a una
reforma del calendario; el obispo de Landa publicó
un libro sobre el conocimiento que tenía
del pueblo maya. El aspecto más relevante
y conocido de esta civilización, es su
calendario, el más exacto que se conozca.
De los aspectos en que basamos nuestra vida diaria,
el más importante es el calendario. Un
calendario es un sistema para dividir el tiempo
en períodos extensos. Un día es
la unidad base de un calendario, y un año
solar es el período extenso base. La duración
del año solar es 365,241 días, el
Calendario Gregoriano divide este periodo en 12
meses irregulares (4 meses de 30 días,
7 de 31 y 1 de 28). En este calendario el acumulable
cuarto día se resuelve insertando Febrero
29 cada cuatro años. Esto no es lo más
lógico, ni la única forma de resolverlo.
Una forma más sencilla de dividir el año
solar sería en 13 meses de 28 días
con uno extra libre; es decir, en Ciclos Menstruales
y/o Lunares, con un día extra o día
libre (según la reinterpretación
Maya, el 25 de Julio). Augusto Comte (1798-1857),
filósofo Francés, fundador de la
sociología y del Positivismo Lógico,
fue el primero en iniciar el Calendario Perpetuo
de 13 Lunas de 28 días cada una. Al día
extra 365, le llamó "día del
año", y coincidía entre Diciembre
28 y Enero 1. Durante los años 30 un movimiento
para reformar el calendario por uno de 13 meses
ganó gran aceptación oficial, sin
embargo, fue relegado durante la 2ª Guerra
Mundial.
El punto es este: No hay relación lógica
ni científica entre la longitud exacta
del año y el uso del Calendario Gregoriano
para medir y dividir esa longitud. Sin embargo,
se sostiene como instrumento para dividir el tiempo
y es usado como el estándar oficial. A
pesar que los calendarios basados en las lunaciones:
el Islam, hindú, judío y chino,
se usan para propósitos religiosos y rituales,
en las cuestiones económicas diarias, el
calendario gregoriano prevalece alrededor del
mundo. Aceptado en Europa y Estados Unidos en
1970,el Calendario Gregoriano probó ser
el templado perfecto para la máxima "el
tiempo es dinero". De esta forma toda la
vida moderna es evaluada (o más bien devaluada),
aislándonos de la relación terrestre
y llevándonos a un orden mental convenido
e ilusorio. En esto se fundamenta la ilusión
de la fascinación. El llamado tácito
de los Mayas, esculpido en piedra para que las
civilizaciones futuras tomasen referencia, fue
descifrado en Palenque estado de Chiapas, México.
Los Mayas conocían el "año
galáctico", período de 26.000
años, en que el eje de la tierra gira en
torno a las constelaciones de los signos del zodíaco.
Este ciclo o, Giro de Presesión según
los astrónomos, se divide en cinco subciclos
de 5.200 años, que en el ser humano, corresponden
a 52 años de vida (4 ciclos de 13 años).
Estos períodos influyen enormemente en
la humanidad, ya que, en ellos se renueva la existencia
y ocurren cambios que ayudan a tomar una nueva
dirección. Esto explica porqué los
mayas abandonaron su morada, llevándose
sólo las pertenencias básicas y
"devolviendo la casa a la tierra" enterrándola,
en forma literal. La luna es errática,
inconstante y de naturaleza sutil, sin embargo,
el Homo Sapiens la ha seguido, usando calendarios
basados en su ciclo. Aún en la actualidad,
los Lakota, siguen un calendario lunar vago e
irregular.
Nuestro satélite, visto desde la tierra,
gira sobre su eje cada 29,5 días, (lunación
sinódica), lo que explica porque vemos
un solo lado de la luna. Una lunación sinódica
es sólo uno de los ciclos que pueden ser
observados. Existe el ciclo Sideral de 27,33 días
(periodo en que regresa a un punto del cielo),
el ciclo tropical de 27,32 días (tomado
de la longitud celestial) y el ciclo Dracónico
de 27,2 días (tiempo en que regresa al
mismo nodo). Durante un año solar, hay
siempre una lunación treceava, que transita
de un año solar al siguiente. La naturaleza
tabú del número trece (supuestamente
de "mala suerte") parece venir de la
misteriosa luna treceava.
Existe una discrepancia de 11 días entre
la longitud de un año solar de 365,24 días
y doce lunaciones sinódicas completas de
354,36 días. El número de días
en trece lunaciones sinódicas es de 383,5,18,26
días más que el año solar.
La discrepancia entre los días del año
solar y los ciclos de lunación sólo
es un problema para el "hombre civilizado",
ya que la mujer siempre ha llevado las trece lunas
dentro de su ser. El ciclo de menstruación
femenina es de 28 días y es la media entre
los ciclos de lunación sinódica
de 29,5 y los otros ciclos de lunación
27,5 días. Tomando como factor este ciclo
de lunación medio de 28 días en
el año solar, se obtienen trece lunas,
o 364 días, uno menos que el año
solar promedio. Esta es la cuenta exacta maya,
pues guarda relación con lo femenino de
lo humano, abriendo nuestra realidad a lo psíquico
y no a la razón.
Cuando los estilos de vida agrícolas se
desarrollaron en el área ahora conocida
como Medio Oriente, el sacerdocio masculino tomó
el poder. La formalización de un calendario,
se convirtió en instrumento de poder. Lo
masculino está asociado con el sol, mientras
lo femenino con la luna. Un calendario basado
exclusivamente en el año solar llegó
a ser soberano. La división Egipcia del
círculo en 360 grados, subdividido en 12
partes de 30 grados cada una, proporcionó
al sacerdocio de Egipto y Mesopotamia la norma
para sus jerarquías "masculino-solares",
aproximadamente
hace 5.000 años. En Babilonia y Egipto
nacieron las 12 Casas del Zodíaco (Astrología
tradicional Occidental) y el calendario de 12
meses. Doce meses de 30 días completan
360, un período de purificación
extra fue agregado para completar el año
solar. La función clave de los sacerdotes
babilónicos respecto del calendario, era
correlacionar los ciclos de la luna con el año
solar. Para el 1.500 a. de c., el sistema de 360
grados del círculo dividido en 12, como
aproximación, o aun más, reemplazo,
de los ciclos lunares, se extendió hacia
India y China. El 12, esta basado en la división
del círculo (espacial), y no en trece lunas
(temporal). Por esta razón, se dice que
el "tiempo es oro".
Desde Babilonia y Egipto el "poder solar"
del círculo dividido en 12 se extendió
a Grecia y de ahí a Roma. Turquino, rey
de Roma (616-579 a. de c.) desarrolló un
calendario del que se deriva el Gregoriano. Los
nombres de los meses del Calendario derivan del
latín y provienen de este calendario inicial.
Con el predominio de la iglesia Católica
(500-1.000), el calendario romano de 12 meses
irregulares, descontando los ciclos lunares, era
un hecho. Al comienzo de la conquista, (1.500),
se le conocía como el calendario Juliano
y estaba basado en el año sinódico
de 365 días. El Gregoriano está
basado en el año tropical de 365,242199
días.
Aunque la diferencia es pequeña entre años
sinódicos y tropicales, no atenúa
que el Calendario Gregoriano es una distribución
irregular derivado de una tradición sacerdotal
masculina (babilónica). Es una tradición
de cálculo del tiempo basado en una división
egipcia del círculo que es una división
espacial y no temporal y en la cual todos los
tabúes del número 13 están
incluidos.
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